04-13/2026
Abres una lata de maíz dulce, la escurres rápidamente y añades los granos amarillos brillantes a una ensalada, un salteado, una sopa o como ingrediente para una pizza. En segundos, le has dado a tu comida un dulzor natural, un color vibrante y una textura crujiente. Parece sencillo y familiar. Sin embargo, detrás de esa humilde lata se esconde una de las historias agrícolas más importantes del planeta. El maíz dulce —y la vasta familia del maíz a la que pertenece— no solo alimenta a las personas. Es combustible para vehículos, endulza bebidas, crea plásticos biodegradables y sustenta cadenas de suministro globales por valor de cientos de miles de millones de dólares.











